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Madrid: del Palacio Real a los Centros Sociales Ocupados

Destino Israel, 10 horas de escala en Madrid. Aprovechando de este tiempo,  contacte a Pedro, un amigo de Madrid que lo conocí hace un año en Bolivia, para ver si nos reuníamos y me mostraba un poco de la ciudad.  Después de salir del aeropuerto, preguntando, llegué al metro y fui hasta la estación Nuevo Ministerios para encontrar a Pedro. Dado el poco tiempo para conocer una ciudad tan grande y con tantos lugares interesantes como Madrid, decidimos hacer una ruta estratégica que me permitiría conocer las diferentes caras de la ciudad.  

Primera parada: El centro, o parte turística de la ciudad.

A unas cuantas cuadras del restaurante hindú donde paramos a comer (explicación abajo), nos encontramos en el centro turístico de Madrid. Tiendas de ropa, restaurantes  de lujo, palacios,  Iglesias, calles estrechas y turistas de todo el mundo, tal cual mi recuerdo de Europa de mi último viaje. A pesar de esto, no pude dejar de notar lo tranquilo que se encontraba como para ser la capital de España; poca gente en las veredas, poco tráfico en las estrechas calles del centro, y tiendas cerradas. Claro, lo comparaba con las calles traficadas del centro de Quito y con el gentío caminando sobre las veredas. Solo después aprendí que por lo general  Madrid es así, y más aun durante la hora del almuerzo, de 2pm a 4pm. Mientras caminábamos por el laberinto de calles, pasamos por un mercado muy popular, que me enteré había sido un mercado muy concurrido por la gente del barrio para hacer sus comprar diarias, pero que hacia algunos años el municipio decidió renovarlo, convirtiéndolo en un mercado gourmet dirigido a turistas que visitan la zona. Esto muestra la forma de estratificación que se vive en la ciudad, ya que no es el único lugar que ha sido intervenido con este propósito.

Continuamos caminando hacia la Catedral y el Palacio Real, donde debido a que los miércoles es entrada gratuita, había una fila muy larga para entrar, y dado mi corto tiempo en la ciudad, decidí apreciarlo desde afuera. Referente a la catedral, aparte de su gran tamaño y diseño inusual,  algo que me llamó la atención es que ésta, a diferencia de muchas catedrales en ciudades Latinoamericanas, no se encuentra frente al típico parque central. No, esta se encuentra frente al Palacio Real, un poco fuera del centro, lo que rompe con el estereotipo urbanístico que yo tenía de la estructura de una ciudad española, dado como estas son en Latinoamérica. Es que los españoles estaban probando algo innovador en América Latina? O Madrid es una excepción a la regla?

Segunda parada: Las afueras del centro, un sector más humilde y casi obrero de la ciudad.

Decidimos comer en uno de los tantos restaurantes Hindúes de un barrio de la ciudad que debido a los bajos costos de las viviendas, por razones que me explicaron pero olvidé, desde hace unas décadas se empezó a poblar de migrantes de diferentes países del mundo y por bohemios de la ciudad, por lo que se puede encontrar tiendas, bares y restaurantes variados, para todo gusto. Antes de llegar al restaurante, pasamos por uno de los baños públicos más populares de la ciudad. Era un edificio grande y antiguo, donde anteriormente, debido a que casi nadie en la ciudad tenía baños en sus casas, frecuentaban estos centros para asearse y demás. Ahora que la mayoría de casas cuentan con baños privados, estos centros son utilizados mayoritariamente por indigentes, donde pueden, a pesar de no tener casa, ducharse en agua caliente y mantenerse limpios.

Casi llegada la noche, decidimos visitar y descansar en un Centro Social Ocupado (CSO). Éste, un edificio antiguo y ex fábrica de tabacos que se encontraba abandonado por varios años, fue tomado por un grupo de personas que deseaban habitar y hacerse cargo del lugar con la intención de crear proyectos y espacios sociales/ culturales  para la comunidad. Después de varios años de negociaciones con el municipio (ayuntamiento) de la ciudad,  se firmó un convenio donde se permitía que dicho edificio sea habitado y manejado por la gente y así se brinden espacios culturales.

Estos CSO, ya comunes en Madrid y el país, han retomando fuerza a partir de las protestas de ocupación que se dieron en España el año pasado, y desde hace algunos meses se han ocupado varios edificios públicos en la ciudad. Esta reacción muestran la cultura comunitaria y de autogestión que existe entre la gente; el hecho de organizarse y ocupar un edificio abandonado para vivir, el mantenerlo limpio y ordenado, y el respetar que sea un espacio público abierto a todos, donde se organizan talleres, teatro, conciertos, etc., en beneficio de la comunidad.  Estas acciones, vistas incluso con un sesgo económico, tienen mucho sentido y representan el menor costo social posible, ya que ayudan a que bienes públicos no estén desperdiciados por la falta de dinero en el sector público y que gente que necesita de dichos lugares para vivir y socializar los puedan usar.

Una vez dentro de esta ex fábrica de tabacos,  encontré un ambiente único, un verdadero lugar público, abierto a todos. Gente que entra y sale, una cafetería a un extremo del pasillo, con personas usando el internet, tomado café, conversando, y leyendo.  Hacia el otro extremo del pasillo se ven cuartos con gente dentro recibiendo talleres de diferentes temas, entre ellos uno sobre bicicletas, baile, dibujo, etc. Entramos por una puerta grande, tapada con tiras de plástico que formaban una cortina, para encontrar el lugar donde se realizan los conciertos.   Era una especie de patio interior, cubierto por un techo alto, lleno de dibujos, mensajes  y grafitis en las paredes y con una tarima vacía al final. Caminamos hacia el lado izquierdo del escenario para bajar por unas escaleras de mármol viejo y llegar a unos pasillos subterráneos, que asemejaban a un mundo ‘undergrown’ en Madrid, donde encontramos más aulas para talleres, en una por ejemplo, se reunía la  asociación de africanos.  Ya cansados de tanto caminar, decidimos tomarnos un café y sentarnos a conversar. Mientras conversábamos pude observar las normas sociales que existían en el lugar. La gente usaba y compartía computadoras comunes, las personas recogían sus platos y tasas para ponerlos en la barra una vez que acababan de beber (yo hice lo mismo, por supuesto), y guardaban silencio mientras en una sala abierta contigua había un grupo que practicaba teatro.

En fin, a pesar del poco tiempo que pasé en Madrid, siento que pude conocer y entender muchas cosas de la ciudad. Si bien no visité todos los lugares populares para poder decir que he conocido la ciudad, pude conocer lugares claves que me dieron un sentido de cómo vive a gente allí.